Don Saqui, un mecánico que hizo de #Cariamanga su tierra

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Trabajo. Son 36 años de experiencia los que tiene Segundo Saquisilí Tapia.

Calvas. Mi tierra linda, es como califica Segundo Saquisilí Tapia, a Cariamanga, ciudad de la cual se siente un hijo más.

Oriundo de Azogues provincia del Cañar, aún recuerda el día en que arribo a la ciudad donde ha encontrado la tranquilidad que necesita. Siendo desde muy pequeño un hombre esforzado, tenía apenas 12 años de edad cuando llegó a la provincia de Loja con la empresa Cosurca para trabajar en la apertura de la vía Macará – Zapotillo.

Durante el periodo comprendido entre 1976 y 1979  conoció a Luz Alverca oriunda de la parroquia el Lucero, del cantón Calvas y con quien contrajo matrimonio. Maravillado por las bondades de la provincia donde cada tarea es una melodía, en 1980 decidió radicarse en Cariamanga donde instaló un taller mecánico.

Actualmente tiene 57 años y cuenta con el apoyo y cariño de todos quienes tienen el agrado de conocerlo.

Cada uno de los trabajos que desarrolla cuenta con la garantía de 36 años de  honestidad y sacrificio. Sus dos hijos: Cristian de 35 años y Patricio de 33, junto a los 5 pequeños nietos, son el orgullo de “Don Saqui”, como se lo conocen, con respeto y cariño.

Gracias al empeño que ha puesto en lo que hace, logró que sus dos hijos obtengan el título de ingeniería mecánica, actualmente son quienes colaboran en el taller, convirtiéndolo en un negocio familiar.

De distintas ciudades y cantones llegan hasta la intersección de la calle 18 de Noviembre y Jerónimo Carrión para poner sus vehículos en manos confiables, el mantenimiento a sistema eléctrico y mecánico de automotores y equipo caminero, es su especialidad.

Ha pensado en retirarse del trabajo para tener una vida tranquila y sin presiones, pero dice que siente pasión por la actividad que realiza y se cuestiona, “¿si no estoy en el taller que voy a hacer?”.

El talento que tiene en sus manos es un don que no puede ser desperdiciado y pensando en sus clientes y amigos su deseo es “seguir brindando el apoyo a quienes requieran del servicio de este Técnico Mecánico – Eléctrico”.

Siempre con una sonrisa en su rostro y con el deseo de seguir contribuyendo con el desarrollo de su querida Cariamanga, no tiene horario y su jornada concluye con la satisfacción del deber cumplido.

Junto a cada estrechón de manos, queda también la confianza que sus clientes depositan en él y hasta se atreven a recomendar su trabajo. (OGS/DIL)

Fuente: Diario La Hora 

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